Hay algo en esta disciplina que nos posee desde adentro. Cada escena, cada diálogo, no solo refleja el pensamiento de un autor, sino que se adueña de nuestro imaginario. No importa ya el formato, la pantalla ni el lugar. Películas que llevan mas de 100 años seguimos viéndolas desde un teléfono, por streaming. Algo que ni Charles Chaplin hubiera imaginado. Escenas iconográficas resignificadas, adaptaciones que seguimos incorporando con nuevas lecturas es lo que hace del séptimo arte una de las disciplinas mas influyentes en nuestro inconsistente colectivo. Al mismo tiempo, es la responsable de evadirnos de nuestra realidad por unas horas, mostrándonos nuevas posibilidades mediante ficciones y pequeñas mentirillas.
Por qué cine? Porque sí. Porque podemos entrar en otro universo donde todo es posible e imposible.Un lugar donde hay música mientras los personaje piensan, hablar o caminan que quizás solo nosotros oímos. Y nos conmueve, non divierte y en el mejor de los casos, nos deja pensando. Pensar en pleno siglo XXI es un acto revolucionario.
Bienvenidos a la Revolución
del Celuloide.

Comentarios
Publicar un comentario